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El lado oscuro de la autopublicación
Hasta ahora, el escritor que no ha renunciado a su pasión, a pesar de que la tendencia editorial, en muchas ocasiones le haya hecho sentir frustrado, aunque en definitiva no existe presupuesto para publicar todas las obras que se escriben, y por otra parte no sería cabal hacerlo; el escritor que ha renunciado a abrirse paso a través de concursos, en vista de las pocas opciones de que su obra sea calificada con justicia; el escritor que ha sabido evitar la tentación de presentar sus obras a agentes editores, y a empresas de co-edición y auto-edición, ha visto cómo sus opciones se reducían a la autogestión de sus obras, desde las plataformas que cité en el artículo anterior, desde cualquier otra plataforma, o libremente, a través de su propia web.
Con toda esta experiencia, usted ha corregido ortográficamente, su propio libro; lo ha maquetado; ha diseñado su propia portada, quizá incluso su propia colección; ha obtenido su código ISBN; lo ha incorporado a la cubierta y al interior del libro, y finalmente, a través de una plataforma o de otra, ha subido el resultado final a la red, pues aparentemente, constituye su única vía de venta y promoción.
Ahora sólo cabe esperar que se produzcan las primeras ventas, y con ello, que empiece a funcionar el boca a boca, pero usted esperará en vano, pues esto no se producirá salvo que dé los pasos adecuados.
En este artículo voy a analizar las formas de divulgación y de promoción, que podrían suponer un contratiempo para alcanzar el éxito. Aunque finalmente veremos que no hay razón para renunciar a nuestro sueño si estamos dispuestos a explorar nuevos medios para alcanzarlo y a trabajar todo lo que sea necesario, no voy a proponer soluciones, puesto que sigo trabajado en ello.
He estructurado el artículo en unos puntos clave, que analizaré y que cubren un amplio espectro de las opciones que se nos presentan. Ante todo una premisa: se nos presentarán opciones sencillas para publicar y promocionar nuestras obras, pero no existe camino fácil para lograrlo. Todo son quimeras, fantasías e ilusiones, capitaneadas, en muchos de los casos, por personas que trabajan con la mejor voluntad, pero que no han sabido advertir los grandes inconvenientes de sus estructuras alternativas.
Sin duda, estas personas, u otras que las relevarán, corregirán muchos de estos errores o reinterpretarán la fórmula, pero no debemos esperar como corderos qué se decide en las alturas. Debemos desarrollar nuestras propias políticas y estrategias, sólo así contamos con alguna opción de lograr nuestro objetivo final.
Los puntos que voy a analizar en el artículo, son los siguientes:
1.- Inconvenientes de plataformas como Bubok o Lulú.
2.- Inconvenientes de plataformas como LibroVirtual.
3.- Inconvenientes de las redes sociales como medio de divulgación.
4.- Debemos evitar la tentación de confiar nuestra obra a un agente editorial.
5.- Los libros ¿solidarios?
6.- Los concursos amañados.
7.- Competencia despiadada entre escritores.
8.- Ataques a autores consagrados.
9.- El libro viajero.
10.- Críticas a autores noveles.
11.- Difusión de sus ideas a través de anuncios.
12.- Conclusiones.
13.- Algunas palabras de aliento.
1.- Inconvenientes de plataformas como Bubok o Lulú
La primera cosa que llamó poderosamente mi atención cuando empecé a publicar con Bubok, es la cantidad de personas que manifestaban una viva inquietud por el hecho de que su obra fuera pirateada. Si este es su caso, no se preocupe, pues eso no ocurrirá, pero si ocurriese, le habrían hecho a usted el favor más grande que pueda imaginarse, porque en el peor de los casos habrían dado a conocer su obra, y en el mejor, se la habrían colocado en alguna editorial o incluso habría ganado algún concurso con ella, sin saberlo.
En cuanto al derecho de propiedad intelectual, la ley es firme, y tras ser registrada la obra, no hay lugar a dudas acerca de la autoría de la misma. En cualquier caso, nunca conocerá ese extremo, pues pronto se dará cuenta del poco interés que despertará su obra, independientemente de su calidad. Podrá pedir a gritos que le pirateen, pero nadie volverá la vista a su obra. En todo caso le criticarán duramente por tratar de obtener un beneficio, aunque sea moral.
Sabemos lo que Bubok y Lulú nos ofrecen. El hecho de que el servicio de publicación sea gratuito, hace que no deje de valer la pena tener nuestras obras expuestas allí, pero es de una efectividad tan cuestionable, que por buena que sea nuestra obra, las ventas nunca dejarán de ser accidentales.
Las empresas que nos ofrecen estos servicios, necesitan obtener beneficios, como ocurre en cualquier actividad profesional. Esto crea la necesidad de mantener un fondo de libros inmenso y creciente. Consecuencia de ello, es que no hay ninguna restricción en cuanto a la calidad de las obras, pues se admiten todas. De este modo, es muy probable que la gran mayoría de las obras que se ofertan allí, sean de una ínfima calidad.
Los gastos de fabricación, sumados a los gastos de envío, elevan el precio de nuestro libro, muchas veces, hasta costar más que muchos de los libros de escritores consagrados, con sello editorial, que podemos comprar en cualquier librería, por lo que la venta en soporte físico, está prácticamente descartada.
Si ciframos nuestra esperanza en venderla en soporte digital, esta se verá nuevamente frustrada, pues pronto descubriremos que muchas de las obras expuestas, se ofrecen a modo de descarga gratuita.
Por todo ello, disponemos de dos opciones, que antes o después nos veremos obligados a valorar. Podemos confiar en la fortuna o podemos ofrecer nuestra obra como descarga gratuita.
Quienes optan por esta última opción, lo hacen con la esperanza de que algún agente literario descubra su obra, y en todo caso, le queda el consuelo de que su obra será leída. Lo primero no va a ocurrir. Partimos de la más que probable premisa de que la obra ya ha sido rechazada por varias editoriales, por lo que sus características no se ajustan a las expectativas de negocio de los editores, y en cualquier caso, si los editores arrojan los manuscritos que no han pedido, por norma general, no perderán el tiempo buscando talentos en otros sitios.
Por otro lado, el hecho de que la obra sea leída, es más que discutible. Una persona que busca libros gratuitos para descargar y leer, podría descargar cincuenta libros en diez minutos. Si finalmente abre el archivo, no dedicará más que el tiempo necesario para leer unas pocas líneas. Nuestra obra será juzgada por esa primera impresión, por lo que debería poseer la cualidad que el editor buscaba anteriormente y no halló.
Haciendo un cálculo generoso, no creo que podamos contar con más de una lectura cada cien descargas. Esto significa que la obra irá noventa y nueve veces a la basura antes de que alguien la lea, y como la lectura es accidental, puesto que nadie nos conoce, ni conoce nuestras obras, es más que probable, que, estando bien escrita, no guste a más de una de cada diez personas que la lean.
Como podemos imaginar, en estas condiciones, la cantidad de rechazo, frente a la aceptación, es abrumadora y absurda.
Además de todo esto, el hecho de que la calidad general del sitio, sea tan mediocre, juega un papel muy perjudicial en nuestras pretensiones.
Muchos lectores, tras perder el tiempo con dos o tres obras que nunca debieron descargar, no volverán jamás; otros lectores buscarán exactamente lo que han hallado, y repetirán, pero probablemente descarten su obra si alguna vez la descargan.
Nos hallamos en una plataforma de publicación que difícilmente despertará el interés de lectores especializados. Gran parte de la financiación de la empresa, forzosamente ha de ser de los escritores, que tras publicar una obra, compran algunas copias, como hace Hoffman con las fotografías.
Lo que sí vamos a hallar, sin embargo, es una cantidad ingente de escritores ávidos por vender.
Una vista rápida al foro, nos desmoralizará casi al momento, pues adivinaremos una cacofonía de voces que claman por hallar un comprador, como una basta concentración de mercaderes en medio de ninguna parte.
De aquí saldrán iniciativas, ninguna de ellas buena, de las que hablaré más adelante.
Al poco de haber publicado en esta plataforma y de haber ingresado en esta basta comunidad, sentiremos la necesidad de hallar medios alternativos de apoyo, imaginando que empleando varios de ellos, podríamos obtener una cantidad razonable de ventas, pero la realidad es que con la suma de todos ellos, rara vez venderemos algo.
2.- Inconvenientes de plataformas como Libro Virtual
Con el descubrimiento de este segundo paso, en nuestro camino hacia unos niveles de venta aceptables, estallaremos de euforia con facilidad.
Es este, un sistema que ha tratado de resolver los grandes problemas de Bubok, de mano del incansable Antonio Arteaga, de un planteamiento sobre papel, muy coherente, de concepto abierto y plástico, que despeja algunos de sus inconvenientes en la teoría, pero que en la práctica, nos lleva a un resultado similar.
Es este un sistema solidario que no ha querido dejar fuera a nadie. Esto implica que al igual que en Bubok, nadie revisa la calidad de las obras, y por lo tanto, uno de los grandes problemas de aquella plataforma, se traslada automáticamente a esta.
La velocidad en la que se inscriben obras en la web, sumada a la insuficiente clasificación de las mismas, hace que al cabo de un par de meses, casi seamos incapaces de encontrar nuestras obras nosotros mismos, por lo que, nuestras opciones de ser leídos, son muy escasas.
Por la forma de implantación de las obras, el 80% de todas las lecturas, se producirán durante la primera semana. Después se reducirá paulatinamente, hasta casi tocar el cero absoluto.
Obtendremos con facilidad unas cien visitas a nuestra obra, con un índice de lecturas bastante alto, quizá un 70%. Si planteamos nuestra estrategia de forma inteligente, nos llevaremos todo el tráfico posible a nuestra web. Tanto en Libro Virtual, como en Bubok, nos van a aconsejar que movamos todo el flujo de visitantes hacia sus plataformas, pero con esto, sólo lograremos dispersar la atención de nuestros usuarios. Llevando tanto tráfico como podamos a nuestra propia web, nos quedará un trabajo ingente, dentro de la misma, pues desde el momento en que tomamos esta resolución ya no somos meros escritores, si no que gestionamos todos nuestros recursos nosotros mismos. Esta independencia nos dará alguna oportunidad más de conseguir nuestros objetivos.
Con Libro Virtual, conseguiremos fácilmente un flujo de visitantes a nuestra web, de al menos el 20% de los lectores que hayan accedido a nuestra obra durante su primera semana en la plataforma. Es este, además, un tráfico muy deseable, ya que se trata de personas que han leído una de nuestras obras y les ha gustado.
Esto es todo. Difícilmente obtendremos algún beneficio más de esta plataforma, ya que rara vez venderemos algo, y los ingresos por publicidad, que se reparten entre todos, son ínfimos, y la cantidad de escritores, tan basta, que casi dará vergüenza pedir que nos ingresen ningún dinero, y eso si se da el caso de que se llegue a cobrar, puesto que en un año, difícilmente, los ingresos llegarán a ser suficientes como para hacer un reparto.
La propia plasticidad de la estructura, se convierte en un inconveniente, puesto que desde la dirección se tomarán resoluciones que romperán nuestros esquemas y nos obligará a plantearnos una y otra vez, si abandonaremos o no la comunidad. Sin embargo, miraremos hacia atrás y nos encontraremos con la sombra de las ilusiones rotas, que proyecta Bubok sobre nosotros; miraremos hacia delante, y veremos incertidumbre, por lo que, si somos prudentes, no descartaremos aún ninguna opción.
Nos vemos obligados, pues, a seguir analizando nuestro entorno para hallar opciones reales de alcanzar la meta que nos hemos marcado. Es el momento de dar el siguiente paso.
3.- Inconvenientes de las redes sociales como medio de divulgación
El hecho de plantearnos este medio, como instrumento para obtener más lecturas de nuestras obras, implica de por sí, un salto cualitativo hacia la creatividad, sobre todo, para los que, como yo, no somos nada aficionados a este tipo de plataformas.
Estamos empezando a pensar. Aunque tímido, este es el primer paso que daremos en una dirección distinta a la marcada. Aquí no hallaremos corporativismo, ni directores estratégicos, ni modos establecidos de operar. Contamos tan sólo con nuestros propios recursos para seguir avanzando, y esta, aunque parezca lo contrario, es la mejor condición desde la que podemos trabajar.
Sin embargo, como hemos visto anteriormente, en este caso, también los inconvenientes superan ampliamente a las ventajas.
Aunque entre las que hemos visto, esta sea la plataforma que más visitas va a producir en nuestra web, no hay que dejar de advertir que la calidad del medio, es la relación entre el producto que obtenemos de él y el tiempo que debemos dedicar a mantenerlo.
Podríamos obtener una cantidad muy respetable de visitas, si dedicáramos una hora diaria a escribir en la red social, pero salvo que dispongamos de un tiempo envidiable, dejaríamos con ello de trabajar en nuestra propia web, por lo que desperdiciaríamos todo el trabajo, y lo que es más terrible, limitaríamos nuestros proyectos literarios a las horas que nos restaran.
Por otra parte, aunque no sigamos el camino dictado, este era tan evidente y tan sencillo de emprender, que pronto nos daremos cuenta de que la mayoría de escritores ya lo habían emprendido antes. Esto implica que casi, con toda seguridad, dos o tres, de cada cinco visitas que se produzcan, serán de otros escritores, por lo que no debemos contarlas como visitas reales.
Dedicar a estas redes, el tiempo que necesitan, para mantener una cantidad respetable de visitas, implica sumar nuestra voz a un ensordecedor y monótono cacareo, pues pronto descubriremos que a nuestro alrededor hay fácilmente, cien escritores inundando los posts casi con súplicas. ¿Es este mundo nuestro, tan limitado? La verdad es que no. Sencillamente, todavía no hemos hallado la forma adecuada de enfocar nuestros esfuerzos.
En estas redes sociales, disfrutaremos fácilmente, de felicitaciones sobre nuestros escritos. Vamos a encontrarnos por primera vez con lectores reales, y no tanto con escritores curiosos, así que encontraremos nuestra primera auténtica satisfacción. Sin embargo, si sabemos analizar el entorno de forma crítica, descubriremos que esto es un riesgo, antes que una oportunidad, pues muchos de los escritores caen ante el magnético hipnotismo de algunas palabras amables, y ya jamás explorarán otros medios de divulgación. Teniendo en cuenta que nuestras opciones de ventas no han aumentado significativamente, tras un periodo de tiempo respetable, la esperanza se transforma en resignación, desesperación o ira.
En este medio, nuestras posibilidades de tener un mal encuentro con otro escritor, aumentan considerablemente, y si es así, nos sorprenderá y escandalizará la ira reprimida y la frustración que escupirá en cada una de las palabras que nos dedique, mientras se esfuerza por mantener una sonrisa forzada en el rostro, pues allí jamás se abandona la posición de vendedor.
Tras un análisis correcto, pronto veremos la necesidad de experimentar con otros medios. Si nuestra pasión por las letras supera estas pruebas, proseguiremos nuestro camino, pero a partir de ahora, este, se volverá intuitivo, errático y solitario.
4.- Debemos evitar la tentación de confiar nuestra obra a un agente editorial
Es este, uno de los momentos más críticos que deberemos afrontar. Con facilidad, el escritor dudará de sus posibilidades, y aún de la calidad de sus trabajos, o de la afinidad de estos con el público general, cuando, aún estando bien dotado de todas estas características, es más que probable que haya sido devorado por las anteriores plataformas, o haya llegado hasta donde nos encontramos.
Son estos momentos de debilidad, en los que podemos plantearnos soluciones que antes habíamos descartado. Cometer el error de dejarnos llevar por el miedo, puede convertirse en la mayor decepción de nuestra vida. Generalmente, no hay decisiones que habiendo sido adoptadas por esta mala pasión, no nos llenen de vergüenza y oprobio, después.
Ante esto, una sola premisa: Todas las decisiones que hallamos tomado, desde una posición de dignidad, no han de volver a plantearse jamás. Si cuando empezamos este oscuro camino, pensábamos que venderíamos nuestras obras con solvencia, y decidimos renunciar a agentes literarios, y empresas de co-edición y auto-edición, nos traicionaríamos a nosotros mismos, y nos convertiríamos en nuestro mayor enemigo, si desoyéramos nuestros propios razonamientos.
Si usted cae en esta tentación y obtiene éxito con ello, cosa harto difícil, este será emponzoñado con un sabor amargo, porque verá a otra persona disputar con usted sus irrisorios beneficios; su obra habrá sido colocada en cualquier editorial, sin tener en cuenta las formas, ni la calidad, ni ningún aspecto que esta persona que le representa, hubiera considerado para una obra propia, y este, puede ser su final como escritor.
Personalmente, he conocido escritores, que tras publicar en la editorial equivocada, parece que han puesto punto final a sus carreras, o al menos, se han visto gravemente lesionadas. No tienen estos escritores más culpa que haber sido víctimas de su pasión y de alguien que les ha empujado al abismo, por un miserable porcentaje.
Es un momento de debilidad que podría durar incluso años de su vida, pues en adelante, su camino es más oscuro que nunca y quedan pocas sendas que transitar. La mayoría las tendrá que abrir usted. Esta gente se alimentará de su desesperación e iluminará su camino con una falsa luz. No se deje engañar, puesto que ante todo, una novela no es una baratija que mal vender, es una forma de arte, y siempre es preferible el eterno anonimato, que permitir que traten nuestra obra como basura, y como basura, la veamos finalmente abandonada en un contenedor.
5.- Los libros ¿solidarios?
Le propondrán muchas cosas, o usted verá muchas iniciativas de libre acceso, en las que se planteará participar. Entre ellas descubrirá uno de los grandes auto-engaños en los que se puede caer. Los libros solidarios.
Es necesario, aunque jamás hubiese creído que lo sería, decir que solidaridad es dar algo que se posee, sea o no necesario para nosotros, sin esperar con ello ninguna recompensa. De no ser así, estamos ante un intercambio comercial o moral.
Pocas cosas me apenan tanto como la prostitución y la vejación de una palabra tan hermosa.
No diré que con esto, se obtengan beneficios, ni perjuicios, ya que las opciones de venta que otorga, son igualmente irrisorias, y por otra parte, la sociedad está tan acostumbrada a este tipo de mentiras, que a nadie escandaliza, y algo así siempre es digerido con naturalidad.
Estamos acostumbrados a ver la publicidad rodeándonos en todos los medios imaginables, hasta asfixiarnos, pero esto se ha convertido en algo tan natural para nosotros, que en la mayoría de los casos, vemos este fenómeno con naturalidad, si no con simpatía.
Estamos acostumbrados a las mentiras reconfortantes.
Una mentira reconfortante es el maquillaje de una verdad incómoda.
Una verdad incómoda, es, por ejemplo, el hecho de que estamos matando el planeta, y sin embargo cambiamos de coche cada diez años, cuando aguantaría otros diez, por un flamante coche nuevo, enviando el viejo al vertedero.
Una mentira reconfortante es el anuncio de una empresa de coches que asegura que su proceso de fabricación es respetuoso con el medio ambiente, y la facilidad que tenemos de comprarlo con las ayudas del gobierno para fomentar el ecologismo.
Todos sabemos que ni el proceso de fabricación es respetuoso con el medio ambiente, ni el gobierno persigue otro fin que el de reforzar la economía, ni nuestro coche era tan viejo, pero queríamos un coche nuevo. Sabemos que el planeta entero se está convirtiendo en un vertedero de materiales no renovables, pero queríamos un coche nuevo.
El juego de la verdad incómoda y la mentira reconfortante, se vuelve especialmente cruel, cuando hablamos de libros solidarios.
¿Los beneficios de esos libros, van a parar a los afectados por catástrofes humanas o naturales? Sí. Faltaría más. El conflicto moral viene de la mano de la palabra “solidario”, pues los escritores que participan en estos libros, esperan con ello ganar cierta notoriedad y ser publicados por fin. En ningún momento se han planteado más solidaridad que esta.
Solidaridad sería destinar un 5% de nuestro salario a estas causas, y nadie tendría que enterarse de ello. Solidaridad, sería destinar todos los beneficios de un libro de nuestra autoría, ya publicado, a cierta causa, sin hacerlo público. Todo lo demás es un interés generado a causa de lo bien que se distribuyen este tipo de libros.
Así encontramos escenas tan siniestras, surrealistas y deprimentes, como escritores escribiendo en foros: “Venga, chicos, tenemos que animarnos y publicar un libro solidario”, al día siguiente de un desastre natural cuyos muertos todavía se están contabilizando.
En cualquier caso, aunque usted siga tentado por esta o cualquier otra forma de alcanzar el éxito, sin hacerse planteamientos morales, estaría haciendo un mal negocio con ello, pues estos libros, aunque se venden mucho, se compran como si fueran los famosos bonos de guerra.
El pretexto de la compra de estos libros, es la culpabilidad, y este es el mensaje que se transmite al comprador en cualquier causa benéfica. “Usted que vive tan bien y tiene una vida tan opulenta, quizá podría salvar la vida a un niño, comprando este libro”. La compra se efectúa y el libro se ha descargado, pero no por un lector real. Imaginar que cada venta, en este caso, es una lectura de su libro, y un potencial lector para el futuro, es contar con una absurda fantasía.
Creo que un escritor ha de ser honesto consigo mismo y con los demás. No creo que el éxito pueda ser alcanzado de otra forma.
6.- Los concursos amañados
Tras haber evitado esa horrible tentación, o tras habernos frustrado intentando obtener algún beneficio con ella, seguiremos estudiando y analizando nuestro entorno, y recaeremos con facilidad en la idea de presentarnos a concursos literarios.
Era una secuencia lógica que debía ocupar su lugar en este artículo, aunque poco más puedo aportar al respecto. Tan sólo recordar que la mayoría de los grandes premios, están asignados de antemano, o se busca una máquina de hacer dinero, en lugar de una obra artística; que en los pequeños premios de votación popular, gana el escritor más popular, representando, al menos el 80% de votos, a los que los han reclutado por todo lo alto y ancho de la web, como en los mejores tiempos del caciquismo; que de ese 80%, quizá la mitad lean la obra a la que votan y de entre ellos, casi nadie valorará más obras que esa.
Decía en el anterior artículo, que tendremos más oportunidades de enfrentarnos a un concurso justo, en un concurso pequeño, con jurado particular. El problema de estos concursos, es que el haberlos ganado, en realidad nos aporta muy poco o nada, más que quizá la satisfacción personal, pues no están respaldados por grandes corporaciones, y en definitiva, no han sido valorados por sus opciones de ventas.
7.- Competencia despiadada entre escritores
Hasta ahora hemos profundizado en el oscuro camino de la auto-publicación, lo suficiente para adivinar que hemos dejado atrás a muchos escritores frustrados y furiosos. No es este un tema que desdeñar, pues ha merecido un apartado en este, de por sí, basto artículo.
Veremos cómo, en ocasiones, un escritor al que acabamos de conocer, se convertirá en nuestro más encarnizado enemigo. Esto ocurrirá si perciben en nosotros confianza, seguridad y pasión. Si no es así, si nos acercamos a ellos suplicantes y derrotados, se convertirán con facilidad en nuestros desdeñosos maestros. Los maestros de la frustración.
Estos escritores se sienten fracasados, y ante su impotencia de abandonar ese estatus, lucharán por hacernos caer en su desesperación. Parece algo surrealista pero es así.
Dirán tan alto como lo permita la menguada fuerza de sus pulmones enfermos, de clamar algo de atención, que no somos escritores; buscarán en nuestros escritos el menor fallo, y cuando por fin lo encuentren, buscarán cuántas veces se repite, y pregonarán en todos los medios de que dispongan, que somos mediocres y que en un momento han descubierto tantos fallos como repeticiones del mismo vieran; quizá incluso nos persigan allá donde nuestra presencia les ofenda, y nos escupirán su frustración a la cara.
Ante todo, usted no debe permitir que nadie le diga que no es un escritor. La mera idea ya de por sí, muestra una falta terrible de cultura, pues escritor es quien escribe, sin más.
Es este, un enemigo furioso pero débil. Podemos espantarnos ante su agresividad y escapar de los territorios que ha reclamado. Esta sería una decisión trágica para nosotros, pues no reparará en esfuerzos para ensuciar nuestro nombre, y nos habrá hecho perder, con facilidad, el trabajo de seis meses.
Es muy fácil de abatir, y nuestra penosa obligación es hacerlo. Debemos hacerle retroceder hasta la oscuridad de la que ha salido y mostrarle la superioridad de la razón, pues de este modo, de forma súbita, nos dejará seguir nuestro camino.
Es esta la más extraña y penosa situación que he vivido hasta ahora, en varias ocasiones, y lo más curioso es el carácter elemental y primigenio, tanto de la agresión que sufrimos, como de los medios que debemos emplear para acallarla, ya que, como en el reino animal, se trata en definitiva, de defender nuestro territorio (en este caso, nuestro territorio es nuestra dignidad).
Como decía, es muy fácil abatirlos. Basta tan sólo el sentido común. Hay que recordar que nos ha atacado agresivamente y perdiendo las formas. Tan sólo debemos subrayar sus palabras, corregir o en su caso, justificar nuestros fallos y encontrar entre sus excitadas palabras, diez fallos por uno que haya denunciado él.
No hay que confundir jamás, la acción de un escritor que trata de ayudarnos, con este fenómeno. Hacerlo nos quitará la razón y nos dejará en una situación deplorable, aunque justa, pero eso lo veremos más adelante.
8.- Ataques a autores consagrados
Otra de las más penosas situaciones que sin duda, hallará en su camino, y bajo la tentación de la cual, no debe caer, o al menos, no puede caer sin perder con ello la dignidad, la razón, la credibilidad y su buen nombre, es el ataque cruel, consciente y grosero, a escritores de éxito.
No hay frustración que lo justifique. La sensación de fracaso de un escritor furioso, nunca es motivo justificado para tratar de dañar la reputación de nadie.
Verá cómo, cuando un escritor gana el premio Planeta, hay cien escritores esperando un mínimo error en sus declaraciones, para atacarle tal y como le habrían atacado a usted en los términos del punto anterior.
Cuando el ataque se produce contra un escritor consagrado, se vuelve mucho más cruel, pues está guiado por la envidia y otras malas pasiones. Entonces, no resulta extraño, aunque sí sorprendente, leer opiniones de escritores que dicen “lamento haber gastado mi dinero en esta puta mierda de libro. Está claro que mis libros tampoco son buenos, pero ese mamarracho no merece lo que tiene”. Y aunque las palabras suenen extremadamente duras, es una trascripción literal.
El hecho de que un escritor alcance un éxito que a usted se le escapa, no le convierte en malvado, ni en merecedor de los ataques de nadie. Tan sólo es alguien con los mismos sueños que usted, que ya ha alcanzado su objetivo. Alégrese por él y trabaje más duro por usted.
¿Quiere atacar, sin embargo, a las editoriales, por hacer esto posible? Al fin y al cabo, ¿no es el marco económico en el que nos regimos, lo que determina los movimientos de las empresas?
Debemos ser críticos, pero antes de lanzar un ataque desmedido contra una editorial, piense en montarse una usted. Si quiere que las cosas cambien, cámbielas. De no ser así, acepte las reglas del juego, pues las crean los que arriesgan su dinero.
Por otra parte, siguiendo esta línea, ya hemos empezado a pensar. Todo estudio, todo análisis de nuestro entorno, nos van a aproximar más, al lugar donde queremos estar, que al escritor furioso.
9.- El libro viajero
Es esta, una curiosa iniciativa que no puedo dejar de alabar, por la predisposición moral que requiere, por lo que invita soñar a quienes participan, y en general, por la magnífica experiencia que otorga tanto a escritores como a lectores, creando, en muchos casos, un vínculo entre ellos, muy especial.
Consiste en que, tras un anuncio en un foro, y a petición de un lector, el escritor le envía su libro en formato papel; después de leído, este escritor lo enviará a otro y este a otro más, hasta que finalmente, el libro quedará “olvidado” en el banco de un parque, en la mesa de una biblioteca, o la de un bar, esperando que alguien ajeno a todo esto, lo encuentre, lo lea y quizá lo preste.
Son tan escasas las pretensiones de este sistema, y es tan sencillo, tan humano y tan espontáneo, que poco negativo podría decirse acerca de él, salvo que sólo es popular entre escritores, por lo que será complicado que la petición la haga alguien que no lo sea, y que los escritores, en general, quieren enviar sus obras, pero no quieren que les molesten con las obras de los demás. Así, este tipo de foros, pueden llegar a ser un poco tristes, pues una vez más, vemos a muchos escritores ofreciendo y a nadie tomando lo que se les da.
Si usted se decidiera a participar de esta práctica, quizá sería adecuado que diera ejemplo y tomara, al menos, un libro por cada uno que ofreiera. Tan sólo le costará un sello de correos.
10.- Críticas a autores noveles
Es probable que en su recorrido, lea muchas obras que contienen algún fallo, y que piense que su indicación al escritor podría enriquecerle.
Si quiere evitar enfrentamientos y reacciones violentas e inesperadas, le sugiero que no lo haga. Finalmente, entre los propios escritores, como estamos viendo, le imponen que su trabajo y su trayectoria ha de ser solitaria.
Es muy posible que sus apuntes sean recibidos de buen grado, pero antes o después, tropezará con escritores furiosos que se preguntarán cómo un fracasado como usted se atreve a darles consejos, y en consecuencia a este pensamiento, le atacarán de la manera más violenta que pueda imaginarse.
Es esta, además, la más indeseable de las situaciones, pues aunque estuviera en posición de demostrar su buena voluntad, tras la tormenta, la aceptación de esto, dejaría tan en evidencia la patética actitud del escritor furioso, que jamás será reconocida su buena voluntad, y no sólo será atacado por él, sino por todos los que compartan su comunidad, pues se van a prestar un apoyo incondicional, incluso en una situación tan absurda y tan triste.
11.- Difusión de sus ideas a través de anuncios
Si usted está trabajando arduamente en su web, para mostrar unos contenidos interesantes, con el fin de captar finalmente, la atención de alguien, como hago yo, sin duda, tras haber escrito un artículo importante y muy laborioso, sentirá el deseo de anunciarlo en todas partes.
Si explotara totalmente todas sus opciones en la publicidad que hiciera de su artículo, podría recibir, fácilmente una cantidad de visitas tan abrumadora, que difícilmente podría superarla durante el resto de la temporada.
Sin embargo, le recomiendo que no lo haga, pues también será abrumadora la cantidad de ataques que va a sufrir con ello, de tal modo, que ningún éxito con esa campaña, le va a consolar.
El motivo principal, será que le acusarán de haber pretendido beneficiarse, de algún modo, de las plataformas que ha empleado para exponer su anuncio, y todo esto, aunque en su web, como en la mía, no haya propaganda por la que cobrar, y en dichas plataformas sí.
Le negarán incluso el beneficio moral.
Aunque parezca absurdo, la publicidad que haga de sus trabajos, ha de ser discreta y en medios muy especializados, por lo que está virtualmente condenado a no salir jamás del ámbito de los escritores, cuando lo que queremos lograr es la atención de lectores.
12.- Conclusiones
Hágase a la idea, que su enemigo puede ser cualquiera. Usted no ha sido avalado por ningún cuerpo corporativo, ni por ninguna industria, ni equipo directivo. Usted, que trata su obra como si de arte se tratara, cuando no va a ser más que un despojo a los ojos de los demás, no podrá competir con quien vende una baratija a la que los editores llaman arte.
En lugar de dedicarse a otra cosa, usted ha decidido emprender su camino en solitario. Ha escapado del redil, no sigue el camino de los otros corderos, ni obedece al pastor, pues desde su posición privilegiada, ha dejado de ver el trasero de quien tenía delante y que hasta hace poco, conformaba todo su universo, para ver un paisaje tan hermoso que quita el aliento. Ahora, el aire fresco ha despejado su rostro y ha aclarado sus ideas, pero ya adivina que los perros le buscarán para conducirle, con sus mordiscos, al lugar que jamás debía haber abandonado. Pero, ¿cómo hacerlo, cuando el recuerdo de la contemplación de la vista que se ha abierto a sus ojos, no le dejaría dormir? En adelante anhelará alcanzar aquella blanca cima peñascosa, pues adivina que más allá habrá un valle, pero no va a contar con ningún apoyo, ni se abrirá ningún camino.
Usted será un fracasado incluso para muchos de sus propios compañeros, pues así se sienten ellos; será tentado una y otra vez con peligros que amenazarán su integridad y sus opciones de éxito.
Se ha convertido en un rebelde. No será un problema para nadie, mientras no amenace con obtener un éxito en solitario. Si lo hace, si hace las cosas bien, deberán ser grandes su entereza y su pasión para superar las innumerables pruebas que se abrirán ante usted. Más aún, cuando no sólo no posee esperanzas reales de alcanzar sus objetivos, si no que ni tan siquiera es capaz de imaginar en este momento, bajo qué forma podría mostrarse su gran oportunidad.
13.- Algunas palabras de aliento
No es este un artículo pensado para proponer soluciones, ni tan siquiera para alentar a los escritores, como lo fue “El camino del escritor novel”, pero desde luego, no es un artículo con el que pretenda desmoralizar a nadie. Tan sólo he querido mostrar la realidad, tal y como es, o al menos, tal y como la he percibido después de un año de estudio y análisis de mi entorno y posibilidades.
Soy alguien a quien no asusta la verdad, sino que la persigo hasta las últimas consecuencias, pues sólo con la verdad en la mano y un planteamiento sensato, entenderemos el mundo tal y como es, en lugar de tal y como nos lo cuentan, y podremos alcanzar muchas de las metas que nos propongamos. Por lo pronto, el hecho de conocer cómo es en realidad el entorno en el que habitamos, representa quizá, una de las conquistas más importantes de nuestra vida.
He analizado las características de las más importantes opciones de que dispone un escritor novel en este momento, así como muchos de los peligros que pueden salir al paso. Puede parecer tremendamente desmoralizador el discurso completo, pero pienso que muy al contrario, el hecho de que se subrayen las flaquezas de cada uno de los medios, sin paños fríos y sin eufemismos, hace que podamos plantear nuestras estrategias de una forma mucho más eficaz.
Ante todo, pienso que las opciones de un escritor novel pasan por su capacidad de análisis, su capacidad de trabajo, su capacidad de adaptación a las nuevas plataformas, a la premisa fundamental de que en internet, todo el interés que se halla levantado en diversas plataformas, sea dirigido a la web del autor, y por supuesto, a la cuidadosa elaboración de la misma, para conservar ese interés.
No creo que sobren escritores, y por lo tanto, no entiendo de disputas. Entiendo de colaboración. Así, si a alguien le sirve esta ayuda, que la tome con libertad.
