Los cantos de Maldoror
Retrato del autor
Este es un libro terrible y duro. Se trata de un poema con forma de novela, compuesto admirablemente bien, y de una riqueza técnica apasionante.
Está basado, no en la misantropía, sino en un odio feroz y salvaje hacia el hombre y hacia Dios por haber creado semejante abominación.
En esta obra el hombre asume el papel del diablo, y este no aparece por ninguna parte. Es el hombre tan malvado, mezquino y miserable, que surge Maldoror, dispuesto a castigarle de una manera tan cruel y atroz, que espantaría al propio Satanás.
Maldoror hace un solemne canto al mal, que atronará el cielo y será escuchado en todo el mundo, hará rechinar nuestros dientes de terror, para que veamos en el bien supremo, el único medio de vencer al mal.
Se mueve en un mundo donde el hombre es culpable y ni tan siquiera merecedor de juicio, y lo castiga aberrantemente trayendo el infierno de Dante a la situación más cotidiana de la vida.
Sin embargo, si se asoma a la ventana de una casa dispuesto a empuñar su estilete y contempla a una familia llena de virtud y amor, susurra: vámonos, Maldoror, no tenemos nada que hacer aquí.
Canta a la naturaleza al modo del paganismo; se enfrenta a Dios y se dirige con dureza a él; odia el mal de forma apasionada, pero el hombre encarna al mal y se convierte en el sujeto de todos sus castigos.
Se trata de la crítica más dura y terrible que ha recibido el hombre por sus acciones, en la literatura. Los argumentos que empuña son válidos. Analiza la crueldad del hombre, muestra la facilidad con la que podemos corromper a un niño y encauzarlo hacia el mal. Maltrata a la sociedad por hacer esto posible, y por hacer que se verifique el pervertimiento de los niños.
Castiga al ambicioso, al despiadado, al cruel, pero para ello no necesita más que seleccionar una víctima al azar.
Este libro nos sume en terribles meditaciones en el mejor de los casos. ¿Cuál es el papel del hombre en la creación. No nos estamos equivocando en todo. Por qué, si tenemos la capacidad de hacer que ningún hombre sufra, mantenemos en una terrible opresión, que muchas veces conduce hacia la muerte a dos tercios de la población mundial? Nos hemos hecho tan poderosos que somos prácticamente como Dios en la tierra, en el sentido de que tenemos poder de transformar y destruir. ¿Merecemos la salvación. Merecemos que Dios actúe hacia nosotros con la bondad que a nosotros nos falta, cuando con nuestro poder arrasamos bosques, torturamos animales y conducimos a nuestros semejantes hacia la desesperación, el abandono y la muerte. Tenemos derecho a ver en Dios a una madre amante, cuando nos comportamos como un tirano homicida y miserable?
Es un libro de una técnica magnífica y una lectura muy interesante. Al menos habría que obligar su lectura a determinados elementos; pero es duro y terrible y a pesar de considerarlo uno de los mejores libros que se hayan escrito no lo recomiendo más que a quien se sienta emocionalmente preparado para entender el mensaje y no sentirse herido por sus palabras, pues ha sumido en terribles meditaciones a muchas personas y a algunas las ha conducido al suicidio.
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Ficha Ducasse, Isidore. Cantos de Maldor
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