Melmoth el errabundo
Esta obra nos muestra un mundo oscuro y angustioso en el que el hombre no tiene posibilidad de redención. La sociedad le ha corrompido hasta hacer de él un sujeto abyecto que no se detendrá ante nada para obtener el éxito en su ambición, ni moderará su crueldad bajo ningún pretexto.
A pesar de tanto vicio y tan malsana conciencia, será el hombre el primero en exigir que se imparta justicia, con el corazón lleno de falsa y ponzoñosa virtud, y el primero en alzar la mano contra el criminal y despedazarle sin contemplaciones, como una turba impetuosa y grosera.
No hay esperanza para el hombre, pues el más virtuoso es el más orgulloso, y la crueldad en él no desaparece, sino que se refina, y le convierte en el sujeto más peligroso de todos.
La inocencia no es más que la capacidad de alguien de corromperse. Así alguien que no ha conocido la sociedad ni se ha contaminado por ella, corre el peligro de contaminarse muy rápidamente ante el primer contacto con ella.
En este marco se desenvuelve el protagonista de la obra; un hombre enloquecido que estalla en carcajadas en el funeral más solemne y grita al cielo que le traiga la muerte. No es Lucifer quien asume el papel de tentador, pues ya lo ha hecho antes, sino el protagonista, que había pactado con el diablo un prolongamiento de su vida a cambio de su alma, y cerca del vencimiento del plazo, trata de tentar a otro hombre, para que asuma su destino. Esto supone una innovación para la literatura gótica, pues hasta entonces, tras el pacto con Lucifer no había redención posible.
Para conseguir su salvación sitúa a la víctima seleccionada frente a las situaciones más angustiosas que pudieran concebirse, para tentarla después ofreciéndole el fin de sus tormentos. La víctima, lejos de sospechar que tales tormentos son inducidos por su tentador, no le ve sino, como al diablo, y es su inocencia tan ausente, y su voracidad y corrupción tales, que no solo no acepta el pacto propuesto, sino que en ocasiones nos sorprende con una crueldad y un cinismo que nos hacen estremecer; Tras lo cual Melmoth, el maldito lo abandona a su suerte y acude en busca de otra víctima, analizando sus debilidades y sus virtudes para no errar otra vez.
Se trata de una lectura muy recomendable, y de la que deberá ser uno de los libros de cabecera de los amantes de la literatura gótica, aunque no me atrevo a recomendarlo a alguien que sea especialmente impresionable, pues es capaz de provocar las pesadillas más terribles en el lector.
Esta obra está en la cumbre de la literatura universal. No es fácil transmitir terror a través de unas líneas escritas (quizá sea imposible), pero la desesperación espiritual y la terrible misantropía qué de él se desprenden, y la naturalidad con la que nos transfiere esos sentimientos hacen de él uno de los libros que jamás se olvidan, y que nos sirve como referencia válida para juzgar al resto.
Retrato de Carles Robert Maturín
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Ficha Maturin, Charles, Melmoth el errab
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