Ficha técnica
Título: De la vida y la muerte.
Estilo: Literatura gótica y terror.
Autor: A.J. González.
Ilustración de portada: Carolina Sans.
Diseño de portada: Flora Zambecchi.
Fecha en que fue escrito: Junio de 2.008
Fecha de primera publicación: Julio de 2.011
Notas del autor acerca de la obra
Resulta difícil contar nada acerca de esta historia sin desvelar algún secreto, por lo que voy a referirme a ella en términos generales.
He intentado que esta novela guarde con escrupulosa fidelidad, los principios y los elementos fundamentales de la literatura gótica.
Tan sólo podría citar, sin estropear el halo de misterio que la envuelve, la angustia existencial del protagonista, que se revela ante cada pregunta que se plantea, y que le hace caer a un oscuro abismo, donde tan sólo puede oír el eco de su propia voz. Su sentimiento desconsolado de soledad, su incapacidad para resolver una situación que supera las fuerzas humanas, y su terror ante el universo incognoscible que le rodea.
La solución al misterio que envuelve al protagonista, así como el terror que se cierne sobre su alma, son los que le harán saltar de un escenario a otro, con la sensación de que no ejerce ningún tipo de control sobre su vida.
Este misterio hará plantearse hipótesis acerca de su causa, al lector, obligándose después a revisarlas, reforzarlas o crear otras nuevas, hasta las últimas páginas del libro.
El texto, en un principio es denso, profundo y terrible, pues no se describen las sensaciones del protagonista tan sólo con la descripción, sino con cada idea, cada frase, cada palabra, pues ha sido estudiada cada partícula de la novela, para hacer más vívido el ambiente en que se desenvuelve el protagonista.
Decía, que si el texto, al principio es denso, a medida que evoluciona el personaje, evoluciona también el estilo, hasta hacerse más dinámico, con cambios imperceptibles, adaptándose así, toda la novela al personaje.
¿Cómo surgió la idea?
La primera parte del primer capítulo, empezó siendo tan sólo la descripción de un estado de ánimo profundamente desesperado, ante la dirección en que veía que mi vida era arrastrada. Sucedió que me había sentado a estudiar, en la biblioteca del politécnico (entonces estudiaba arquitectura técnica), y pese a mi empeño por enfrentarme a tan inefable y espantosa materia, mi ánimo se vio impelido a buscar desahogo, y quizá un poco de justicia en aquellas palabras.
Tiempo después, decidí que haría de aquello una novela. Ya que su comienzo fue tan oscuro y atormentado, hablaría sobre el mal, sobre la muerte y sobre la confusión, construyendo pregunta tras pregunta, del tipo ¿qué hago yo aquí?, de forma tal que descompondría aquel estado de ánimo hasta su partícula más ínfima.